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Usa tu ahorro de vivienda

Si eres un trabajador debes de estar dado de alta ante algún Organismo Nacional de Vivienda (INFONAVIT, FOVISSSTE, PENSIONES) y esto te permite tener el beneficio de la obtención de un Crédito Hipotecario.

El saber utilizar este beneficio implica un análisis personal, como pueden ser el conocer tu status económico actual, la estabilidad en el trabajo, los planes a corto, mediano y largo plazo, la búsqueda de crecimiento profesional, entre otros. Estos factores son muy importantes ya que el conocerlos de manera consiente te puede ayudar a tomar una buena decisión para utilizar tus ahorros para la adquisición de una vivienda.

Lo primero que tienes que hacer es investigar si ya eres sujeto de crédito, esto lo determinara el tiempo que tengas laborando para la empresa.

Una vez que estés certero de que puedes obtener un crédito, debes de iniciar con tu análisis personal y para ellos te damos algunos consejos.

Asegúrate de que realmente necesites un préstamo.

Debes determinar tus necesidades crediticias reales. Hacerlo implica establecer los costos reales de tu iniciativa y/o un estudio de factibilidad técnica y financiera.

Asegúrate de que eres capaz de pagar la deuda.

El segundo consejo es asegurarte de que estas en condiciones de pagar la deuda contraída, para ello debes elaborar tus proyecciones de ingresos y egresos, y evaluar si las utilidades obtenidas una vez utilizado el préstamo, te permitirán pagar las cuotas necesarias para cancelar la deuda y continuar con tus gastos diarios.

Es importante tener en cuenta que solicitar un préstamo implica una gran responsabilidad a largo plazo, por lo que antes de solicitarlo, debes asegurarte de que serás capaz de pagarlo en su debido tiempo, pese a los cambios que puedas experimentar en tu estabilidad actual.

Evaluar y comparar las diferentes ofertas financieras.

Antes de decidirte, te aconsejamos evalúes y compares todas las ofertas financieras que existan en el mercado.

Debes analizar todas las entidades financieras que podrían otorgarte el crédito, así como los productos que éstas ofrezcan, teniendo en cuenta el costo del préstamo, los plazos, la reputación de la entidad financiera, su atención al cliente, etc.

Tener en cuenta el costo total del financiamiento.

Al evaluar y comparar los diferentes productos financieros que existan, debes tener en cuenta el costo total del financiamiento, más no la tasa de interés.

El costo total financiero incluye la tasa de interés, más otros costos adiciones que se suelen incluir en el préstamo tales como Comisión por Apertura, Gastos de Investigación, Seguros, etc.

Por lo que antes de tomar en cuenta la tasa de interés, lo que en realidad debes considerar es el costo financiero total, comúnmente conocido como el CAT (Costo Anual Total).

Informarte con exactitud de los documentos que se requieren.

Todas las instituciones tiene políticas para conformar los expediente de créditos y sus requerimientos suelen en ocasiones variar, solicita un listado con la documentación que debes de presentar para la autorización del crédito.

Revisas bien y lee con atención el contrato antes de firmarlo.

Por último, pero definitivamente no menos importante, revisa la letra chica. Todas las condiciones informadas por la entidad financiera al momento de ofrecer el préstamo deben figurar en el contrato. Es importante revisarlo muy cuidadosamente y preguntar absolutamente todas tus dudas antes de firmar con el representante de la entidad, con el fin de evitar firmar cláusulas sobre las que no tienes conocimiento.

Si tienes estas bases bien definidas, ya estás listo para tomar una buena decisión.

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